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España batió en 2024 su récord de perros abandonados con más de 173.000, y la causa no es la que crees

Las protectoras españolas recogieron más de 173.000 perros en 2024, un récord que el estudio de Affinity atribuye no a las vacaciones sino a una causa presente todo el año.

España batió en 2024 su récord de perros abandonados con más de 173.000, y la causa no es la que crees
Las claves
  1. Las protectoras españolas recogieron más de 173.000 perros en 2024, la cifra más alta registrada desde 2020 y la que sitúa a España como líder europeo en abandono de animales de compañía.

  2. El verano carga con casi toda la mala fama, pero el repunte estival es modesto y afecta sobre todo a los gatos. El abandono de perros es un goteo constante durante los doce meses del año.

  3. La causa de fondo no son las vacaciones sino la sobrepoblación: uno de cada cuatro perros que llegan a un refugio es un cachorro fruto de una camada no planificada, evitable con la esterilización.

  4. El dato más esperanzador es que más de la mitad de los perros recogidos encuentran un nuevo hogar, y que seis de cada diez perros con identificación recuperable vuelven con su familia.

España batió en 2024 un récord que nadie quiere encabezar. Las protectoras y refugios del país recogieron más de 173.000 perros abandonados, la cifra más alta desde 2020 y la que confirma al país como el líder europeo en abandono de animales de compañía.

El dato procede del estudio «Él nunca lo haría» 2025 de la Fundación Affinity, la radiografía más completa del abandono en España. Y desmonta de paso una creencia muy extendida.

La idea de que el abandono es un fenómeno de julio y agosto, ligado a las vacaciones, es solo una parte pequeña de la historia. Los números apuntan a una causa muy distinta, presente durante todo el año.

Un récord que no deja de crecer

La cifra de 2024 no es un pico aislado. Es el punto más alto de una tendencia que lleva años sin descender, pese a las campañas de concienciación y a la entrada en vigor de la Ley de Bienestar Animal.

En conjunto, sumando perros y gatos, las protectoras españolas atendieron a más de 291.000 animales en un solo año, según las cifras recogidas por Affinity. La saturación de los refugios es estructural: muchos funcionan por encima de su capacidad durante los doce meses.

El contexto europeo agrava la lectura. España encabeza de forma sistemática las estadísticas de abandono del continente, una posición que las organizaciones de bienestar animal llevan años calificando de emergencia social, no solo veterinaria.

Por qué el verano no es el gran culpable

La imagen del perro abandonado en una gasolinera antes de las vacaciones es real, pero estadísticamente minoritaria. El repunte de abandonos en julio y agosto existe, aunque es modesto y, según los datos de Affinity, afecta sobre todo a los gatos.

El motivo es que el verano coincide con la temporada de cría felina, cuando llegan a los refugios las camadas de gatitos. En el caso de los perros, el abandono se reparte de forma bastante uniforme a lo largo del año.

Esto no exime a las vacaciones de su parte de responsabilidad, pero sí corrige el foco. Centrar toda la conversación en el verano deja en la sombra las causas que de verdad llenan los refugios cada mes.

El mensaje de fondo de las protectoras es claro: el abandono no es un problema estacional que se pueda olvidar en septiembre. Es un goteo continuo que exige soluciones de fondo.

La sobrepoblación, la causa que sí debería preocupar

La raíz del problema tiene un nombre poco mediático: sobrepoblación. Uno de cada cuatro perros que llega a un refugio es un cachorro fruto de una camada no planificada, según el estudio de Affinity.

El mecanismo es sencillo. Una perra sin esterilizar tiene camadas que la familia no siempre puede colocar, y los cachorros sobrantes acaban en el refugio o directamente en la calle. Multiplicado por miles de hogares, el resultado es la saturación que vemos.

La herramienta más eficaz contra esa causa es la esterilización. Las campañas veterinarias y municipales que la facilitan son, según las organizaciones del sector, la inversión con mayor impacto a medio plazo sobre las cifras de abandono.

Es una causa silenciosa porque no genera titulares como la del perro atado en una cuneta. Pero es la que, año tras año, alimenta la mayor parte de las entradas en los refugios españoles.

Pérdida de interés, mudanzas y el final de la caza

Más allá de las camadas no deseadas, el estudio ordena las razones que los propios dueños declaran al entregar a su perro. La primera es la pérdida de interés, responsable del 14 % de los casos.

Le siguen los cambios de domicilio con un 12 % (mudanzas a pisos que no admiten animales, sobre todo) y, en una posición muy española, el final de la temporada de caza con un 11 %, ligado al abandono de perros de rehala una vez termina la campaña.

Completan la lista los problemas de comportamiento (10 %) y las causas económicas (7 %). Muchos de estos motivos tienen solución antes de llegar al abandono: la estimulación y la educación canina para los problemas de conducta, o la previsión a la hora de mudarse.

El perro de caza merece una mención aparte. El abandono de galgos y podencos tras la temporada es un problema arraigado en algunas zonas rurales, y una de las banderas de las protectoras especializadas en estas razas.

El microchip, la red que devuelve perros a casa

Frente a un panorama duro, los datos también ofrecen palancas concretas. La más infrautilizada es el microchip: solo el 25 % de los perros que llegan a los refugios lo lleva, pese a ser obligatorio en toda España.

El impacto de esa pequeña cápsula es enorme. Entre los perros que llegan con una identificación recuperable, seis de cada diez vuelven con su familia. El microchip convierte un extravío en un reencuentro en lugar de en un abandono de facto.

La segunda palanca es la adopción. El estudio aporta el dato más esperanzador de todos: más de la mitad de los perros recogidos (un 52 %) encuentra un nuevo hogar. Cada adopción en una protectora libera una plaza y salva, literalmente, dos vidas.

El récord de 173.000 perros es una mala noticia, pero la conclusión del estudio no es derrotista. La esterilización, el chip y la adopción responsable son tres gestos al alcance de cualquier familia, y juntos hacen mucho más por las cifras que cualquier campaña de verano.

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